Por: jessik
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semana santa
Por: Jessica Paola Alfonso
La semana santa, se supone que es para reflexionar, orar, madurar espiritualmente estando en paz con Dios, con los demás hombres y especialmente con nosotros mismos pero a medida del tiempo todas las tradiciones que se venían cumpliendo se están degastando, las personas con más fe y creencia en la semana son los abuelos que quieren compartir con la familia y mantener una armonía en el hogar, lo digo porque mis abuelos fueron a la casa de mi mamá a pasarla con nosotros porque según la creencia de ellos esos días eran de gracia y unión familiar. En cambio para mí como para la mayoría de personas esta semana es de vacaciones, viajar a la costa “sol y mar” o simplemente estar en un lugar turístico dónde despejar sus mentes de la fatiga y la monotonía del trabajo y los estudios universitarios, doctorados, bachilleratos…
Siempre se extraña a la familia estudiando fuera de la ciudad donde se ha vivido, tenía tantas ganas que llegara el sábado para salir ‘corriendo’ a Villavicencio ¡mi tierra! y pasar unos días con mi mamá. Personalmente no me gusta la religión, soy católica porque crecí en ese ambiente pero no soporto estar en una iglesia escuchando al padre decir casi siempre lo mismo es decir la Semana Santa para mí es de descanso y seguir los días normalmente pero sin estudio. Aunque mi mama piensa igual de la religión, el sábado compró el ramo para ir al día siguiente a la iglesia, era domingo cuando me despertó a las 8 de la mañana e ir a las 9:30 a la misa, me dio pereza pero no di problema porque simplemente quería complacerla y si ella era feliz así entonces iríamos. A las 9 en punto llegamos a la iglesia central de Villavicencio; frente a ella hay un parque y en ese se encontraban muchas personas esperando con sus ramos y agua mientras empezaba el recorrido para la bienvenida de Jesucristo a Jerusalén, hacia sol y un calor impresionante, la mayoría de las personas estábamos sudando, los niños jugando y otros llorando por un helado, dulce o raspado.
Salió el padre de la iglesia cantando y la gente detrás de él, miré el reloj y tan puntual como de costumbre me decía una señora eran las 9:30 en punto, era la hora de salir a recorrer una parte de la ciudad, las personas con devoción cantaba y aplaudía, detrás del obispo caminamos por todo el centro de la ciudad, las personas que no habían asistido a la ceremonia se asomaban desde sus ventanas, yo miraba a los demás recorrer las calles con emoción de su sacrificio mientras que yo estaba cansada y con sed pero, lo peor de todo no íbamos ni en la mitad de lo que tocaba caminar, la meta era subir a Cristo Rey donde se haría la misa. Así fue todo el camino, cantando, rezando y alabando a Jesucristo hasta que llegamos al final, allí había más que nunca personas rebuscando su comida, personas que no podían acudir totalmente en la ceremonia aunque quisieran ya que, la baja en la economía que hay actualmente hace recurrir a la gente en la venta de gaseosas, agua, comida y en especial cositas que tengan que ver con religión.
Eran las 12:45 pm, el obispo empezó a dar una misa como muchos conocemos pero con más fuerza y entrega de los presentes y dando al fin la bendición de los ramos, mi mamá como muchas personas llevaron agua para bendecir, era la 1:18 pm esperamos hasta que la gente estaba bajando del alto y fuimos hacer santificar el agua y una camándula para regalar. Ahora si miraba a mi alrededor y estaban todos con cara de cansancio pero con desahogo.
La gracia del llevar una buena semana santa es ayunar y no comer carnes rojas durante esta, pero como he dicho la tradición se acaba a medida del tiempo y ahora es raro ver que las personas sigamos todas las reglas de la semana. Por ejemplo lunes, martes, miércoles, jueves, viernes miraba las personas salir a paseos, descansando en las hamacas, tomando una cerveza para la sed pero no en la iglesia. El miércoles por ejemplo fue como el fin de la semana porque ese días las discotecas, bares, billares estaban que no se podía entrar. Las personas a menudo piensan en el goce, la rumba y el licor y no en la santificación de cuerpo y alma. Eso si el jueves y viernes santo nada se abrió en la ciudad y puedo decir que en todas las ciudades, ya que según ellos esos días no se trabaja porque ahora sí es pecado, entonces se debe por obligación descansar.
Esperamos pasar el jueves y el viernes para descansar o si estamos muy aburridos el viernes nos vamos al Vía Crucis, , es como todo, hay personas que están allá porque quieren y toman en serio esto pero hay otras que no, ese día sobre las 10 de la mañana estábamos con unos amigos afuera de la casa y venían todas las personas el padre de nuevo dando sermones y lo que no entiendo para que lo hacen es un joven vestido de Jesucristo haciendo el papel de sufrimiento, desolación entonces me pregunto ¿no es para olvidar las maldades? O por el contrario es para ¿recordar la maldad del hombre, la sangre, dolor? No seamos tan…
Y después de todo lo que se hace el día anterior, pedir perdón, rezar, esperamos que llegue el sábado para salir de nuevo a tomar porque se acabo las vacaciones, porque toca de nuevo seguir con la rutina de todos los días, gente borracha que se accidenta y muere en pleno sábado santo, ver en las noticias de nuevo informes de secuestros, derrumbes, abortos, todo vuelve a ser igual y se nos olvida que pedimos piedad por nosotros, no volvemos a recordar que un día dijimos voy hacer las cosas mejor.
Yo no soy tan hipócrita como muchos que dicen que aman la religión y están pecando en la semana y creen que con el simple hecho de ir a escuchar a un padre están exteriorizando las energías negativas, pero como el que “PECA EMPATA” no hay por qué preocuparse según ellos. Es mejor que el próximo año se diga que la semana va ser para vacaciones y descontrol; no de reconciliación.
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